Manifiesto del cuerpo vivo
- 4 mar
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Este mes no venimos a corregir el Cuerpo.
Venimos a escucharlo.
No es una máquina que optimizar, ni un proyecto que perfeccionar.
Es memoria, es intuición, es la historia que respira debajo de la piel.
El Cuerpo Vivo tiembla cuando algo fue demasiado.
Se endurece cuando tuvo que sostener solo.
Se acelera cuando el peligro no terminó de irse.
Y también sabe volver.
Sabe regresar al ritmo cuando encuentra presencia.
Este mes honramos el pulso.
La pausa.
El límite que protege.
La emoción que quiere completarse sin violencia.
La ira como fuerza que cuida.
La tristeza como agua que limpia.
El miedo como guardián de lo sagrado.
Aquí no buscamos rendimiento.
Buscamos regulación.
No buscamos silencio forzado.
Buscamos seguridad encarnada.
Porque el cuerpo no necesita que lo exijamos más.
Necesita que lo acompañemos.
Que le demos tiempo para sentir.
Espacio para moverse.
Descanso para reparar.
Este es el mes para volver al territorio íntimo.
Para habitar la respiración sin prisa.
Para recordar que muchas respuestas aparecen cuando dejamos de exigirnos.
El Cuerpo Vivo no grita para molestar.
Habla para proteger la vida.
Escucharlo es un acto radical de Amor,
Con amor desde un lugar que he llamado Hogar
Kate 🌷



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